Lourdes Timoteo
viernes, 23 de octubre de 2009
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Seminarios, conferencias, lecturas de tesis, juicios, consultas médicas… los profesionales se ven obligados cada vez más a hablar en público, una asignatura que no se enseña en las Universidades. Hasta ahora, porque la Escuela de Escritura de la UAH ofrece este curso un taller titulado “Cómo hablar en público” que será impartido por un especialista: José Miguel Jáuregui -consultor y formador en comunicación- y facilitará todas las herramientas para que los alumnos aprendan a desenvolverse en situaciones comprometidas.
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-¿Tan difícil es hablar en público, señor Jáuregui?
-Bueno, hablar en público bien, es decir, comunicar con eficacia, que los demás entiendan todo lo que decimos y cómo lo queremos decir es una habilidad que cada vez se reclama más en ámbitos profesionales y también en los académicos. Hoy en día comunicar al público se ha convertido en una necesidad y tenemos que cubrirla, sobre todo en un país donde, no sé muy bien si por motivos culturales, hablar en público ha estado vinculado al ridículo o al castigo. Muchos de nosotros éramos castigados en el colegio con salir a la pizarra y contar lo que sabíamos delante de toda la clase, no hay que olvidarlo. Ahora, desde instituciones, incluida la Universidad, y desde las empresas, se empieza a reconocer que un buen comunicador tiene muchas facetas ganadas.
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-¿Qué aportará el taller?
-El taller va a proporcionar las técnicas y las herramientas que nos permiten ser comunicadores eficaces. Vamos a analizar los elementos que intervienen en la comunicación, tanto en los contenidos como en las formas, y vamos a facilitar una serie de normas de lo que se debe hacer y de lo que está prohibido cuando uno trata de comunicarse con un auditorio.
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-A ver, díganos, ¿qué es lo que está prohibido y es imperdonable?
-Comer chicle, por ejemplo, es un pecado. Y también lo son ciertas posturas inapropiadas que se repiten más de lo debido, como hablar ante unos micrófonos con las manos metidas en los bolsillos. No se debe gritar a la audiencia y además hay que tener muy en cuenta el escenario, desde dónde hablamos y a quién nos vamos a dirigir, porque de eso dependerá que nuestro discurso sea de una manera o de otra.
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-Y por favor, dénos una pista de qué debemos hacer.
-Solo una ¿eh? Para comunicarnos con los espectadores y que ellos mantengan la atención en nuestro discurso nuestra mirada nunca puede permanecer fija en un punto. Ni al frente ni mucho menos sobre el papel, si el discurso es escrito. Lo más recomendable es lo que se denomina la mirada “radar”, que consiste ni más ni menos en el giro semicircular de nuestro cuello a medida que nos dirigimos al auditorio. De este modo, todos se sentirán comprometidos con nuestro discurso.
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-Háblenos un poco de los contenidos del taller.
-Explicaremos qué significa hablar en público, cómo debe ser nuestro tono y cómo manejar los silencios. También vamos a fijarnos mucho en cuándo y cuánto hablamos, cómo lo contamos y a quién nos dirigimos, porque todos estos elementos establecerán los contenidos y la forma de nuestra comunicación. Y todo ello lo haremos desde una perspectiva eminentemente práctica: haremos prácticas de cómo se elaboran los discursos y cómo se gestionan los tiempos de intervención; haremos prácticas de lectura, dicción e improvisación y, sobre todo, trataremos de pasar un buen rato, porque de eso es de lo que se trata: que todos lo pasemos bien cuando estamos ante una situación tan comprometida, a primera vista, como el hecho de hablar en público.
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José Miguel Jaúregui dará las claves para saber cómo debemos actuar ante un auditorio

Para inscribirse en el Taller intensivo: Cómo hablar en público de José Miguel Jáuregui puede visitar nuestra Web.